La Peña es lugar de vida y refugio de una notable variedad de especies de flora y fauna especializadas en ambientes rocosos y agrestes y también de otras propias de ríos y riberas.
Las oquedades del terreno son aprovechadas por especies de aves como cernícalos, mochuelos y lechuzas, adaptadas también a la presencia humana.
No es raro avistar también al buitre común sobrevolando la Peña si bien su área de campeo, junto con la de otras rapaces como halcones peregrinos e, incluso, quebrantahuesos, se localiza no muy lejos, más al norte, por el Parque Natural de la Sierra de Castril.
En cuanto a la flora, merece una especial reseña la violeta de Cazorla, que se refugia en los rincones más frescos de estos escarpados peñascos.
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Parcial
El Monumento Natural Peña de Castril es una formación geológica de notoria singularidad y belleza asentada en la margen izquierda del río Castril. Estrechamente ligada al pueblo de Castril, sobre la peña se encuentran los restos de un castillo árabe.Hay varios espacios para visitar en la Peña. A través de la Oficina Municipal de Turismo se accede al mirador y al Castillo Nazarí; paseando por las calles del centro se puede bajar al Río y, cruzando el bosque de la arboleda perdida, se accede al sendero.
La Peña de Castril es una importante formación geológica de notoria singularidad y belleza que se eleva casi 100 m por encima del río, hasta alcanzar los 955 metros de altitud.
Parte de la importancia del espacio radica en que este pueblo, que tuvo su origen hace unos 2.000 años a las faldas de esta peña, ha crecido mirando al río, creando un paisaje cultural sorprendente. La evolución conjunta de los elementos naturales, junto a los humanos, ha propiciado que ambos aspectos se encuentren totalmente integrados en el paisaje.
Testigo de acontecimientos históricos y del paso de distintas civilizaciones que se fueron asentando en la zona a lo largo de los tiempos, está estrechamente ligada al pueblo, en cuya falda se cobija.
En Castril, declarado conjunto histórico también en 2001, se han hallado diversos yacimientos arqueológicos de épocas romana y musulmana, fruto de su posición estratégica y fronteriza que la convirtieron en un importante nudo de comunicación del sureste peninsular.
Por su proximidad al núcleo de población de Castril, el lugar invita a dedicar, al menos, una jornada para disfrutar de una interesante visita por la Peña, la cerrada y el propio conjunto histórico de Castril.
Esta gran afloración de roca caliza posee dos singulares picachos cortados casi en vertical que el hombre aprovechó como lugar donde vivir y protegerse desde la Edad de Piedra, y también como destacada atalaya desde la que custodiar el asentamiento ante posibles incursiones hostiles.
Está catalogado por el Instituto Geológico y Minero como Lugar de Interés Geológico (AND321), forma parte del Inventario Andaluz de Georrecursos y fue declarada como Monumento Natural en 2001.